San Miguel   BUSCADOR
  T.19° H.94% S.T.21°       
Opciones Avanzadas
 
   Viernes, 17 de Noviembre de 2017
Opinión 
Edición: 1104 - Fecha: 3 de Sep, del 2007
Miguel Muñoz, un artífice de los ferrocarriles

Dignidad, pasión y sentimiento patriótico son características que definen a Miguel Muñoz, un antiguo jefe ferroviario, y en él, a los hacedores del ferrocarril nacional que procuran hoy la recuperación de una red que sumó 47 mil kilómetros, tras un bautismo de fuego de caldera ocurrido hace 150 años, el 29 de agosto de 1857.

     Si se multiplica la biografía de Muñoz por la de muchos de los integrantes del personal de dirección de los Ferrocarriles del Estado, se tendrá una dimensión aproximada de la incidencia social del complejo técnico industrial que en Argentina llegó a estar conformado por unos 220 mil ferroviarios.

    «Menem es un degenerado y un forajido que debería ser bañado en miel y puesto en un hormiguero de Capilla del Monte (porque) la destrucción del ferrocarril debería tener un castigo».

    La maldición le nace de las entrañas a Muñoz -Don Miguel para los ex ferroviarios-, en un reportaje con Télam en el que la emoción traicionera atragantó más de una lágrima y la evocación de los méritos, con nombre y apellido, de pioneros -ingenieros, técnicos y trabajadores ferroviarios- culminó en una obsesión: «¿quiénes son esos individuos que han masacrado el ferrocarril?».

    El gobierno de Carlos Saúl Menem privatizó en 1991 el sistema de trenes que pertenecían hasta entonces a Ferrocarriles del Estado, concesionando a empresas privadas los servicios urbanos y de carga y cerrando la mayor parte de los ramales, acto que produjo la cesantía de 85 mil ferroviarios.

    «¿Quiénes han cerrado talleres ferroviarios como los de Tafí Viejo, con 5.500 trabajadores; o Laguna Paiva, con 2.000; y los 700 de San Cristóbal y los 400 de Cruz del Eje?», se pregunta Muñoz, afincado en Córdoba y de paso por Buenos Aires.
«¿Quién echó por tierra la trayectoria de los individuos que realizaban tareas superiores, que provenían de las escuelas ferroviarias y se habían forjado en esos talleres?».

    Muñoz dice que «han vendido el ferrocarril por chaucha y palito y han destruido el tren cuando el mundo desarrolla los ferrocarriles con nuevas inquietudes».

    Y pone el ejemplo de «varias series de locomotoras» producidas en los talleres ferroviarios argentinos que «fueron a parar a Altos Hornos Zapla como chatarra a 7 pesos el kilo» para alimentar las entrañas de ese gigante del acero.
Mucho antes que eso, el impulso al desarrollo ferroviario de pioneros como Pablo Nogués, en la década del ’30, y posteriormente la nacionalización de la red ferroviaria por el gobierno de Juan Domingo Perón, en 1947, habían ido creando las condiciones para lograr la fabricación de 15 locomotoras nacionales, repuestos y unos 900 coches dormitorios en Talleres Córdoba.

    Los ojos claros de Don Miguel vuelven a titilar cuando relata los acontecimientos y anécdotas de aquella época productiva: «un ferroviario es un tipo de grandes sentimientos», afirma.

    Muñoz nació en 1915 en la población santafesina de San Cristóbal y se destacó tempranamente por su capacidad para las artes plásticas y el dibujo.

    «Yo entré como aprendiz del ferrocarril en San Cristóbal ganando 20 centavos la hora cuando un par de alpargatas costaban 30 y rotando por cada una de las secciones, hasta que me pasaron a la oficina técnica por mi disposición para pintar y dibujar», contó Muñoz, quien llegó a ser jefe de Materiales del Belgrano.

    Cuando ingresó al taller ferroviario, en 1931, se desempeñó como dibujante mecánico y proyectista, forjándose en un medio en el que las exigencias técnicas y científicas iban a la par de las artísticas y creativas.

    «Eran equipos muy gratos para trabajar porque en el ferrocarril había gente muy ligada culturalmente a individuos que tenían no solamente conocimientos técnicos sino también artísticos, en un conglomerado de alemanes, rusos, italianos que formaban colectividades en cada actividad», en la Unión Ferroviaria y La Fraternidad.

    Con esa idoneidad, fabricaron en 1943 la locomotora 3500, primera máquina hecha en el país, con una capacidad de caldera de mayor consumo que las extranjeras «pero de mayor potencia».

    «El ingeniero Anacleto Tobar, especialista en termodinámica reconocido a nivel mundial, que fue rector de la Universidad del Tucumán, proyectó también una locomotora de carga, la 7034, con un tender a condensación que cargaba una sola vez agua en San Justo e iba y venía al norte sin volver a cargar, porque reciclaba el vapor», recordó.
Por Celia Carvajal
(Telam)

 

VERSIÓN IMPRESA

 

 ENCUESTA
¿que opinas sobre los próximos aumentos que se aplicaran en 2018?
Es justo
Injusto
Votar  Ver resultados  Opiná:Foro
 
 AUSPICIANTES

 

 
 
 Mas Noticias
Administrador del Sitio: Jairo Valencia
Director: José Valencia    Relacionista: Luis Molina E.    Diseño y Programación Web: Diosquez Fernando
Tel: (54-11) 44552022 |  Dirección: Blasco Ibañez 1846 Distrito de San Miguel, Provincia de Buenos Aires, Republica Argentina.  |  E-Mail: info@aquilanoticia.com
www.aquilanoticia.com, Todos los derechos Reservados , Prohibida su reproducción parcial o total sin la autorización de aquilanoticia.com