San Miguel   BUSCADOR
  T.19° H.94% S.T.21°       
Opciones Avanzadas
 
   Miércoles, 22 de Noviembre de 2017
Opinión 
Edición: 918 - Fecha: 22 de Nov, del 2006
La caída de un fundamentalista

(Dellutri) El Presidente Bush y el Partido Republicano han sufrido una aplastante derrota. El voto no fue a favor de los Demócratas sino contra los Republicanos.

     Con mucha lentitud los ciudadanos norteamericanos asumieron que la insensata belicosidad con que el gobierno manejó los problemas internacionales estaba equivocada y colocaba al país en un callejón sin salida como ocurriera con anterioridad en Vietnam. El presidente calificó a los resultados como “una paliza” y no se equivocaba, porque la intención de voto no fue a favor de los Demócratas sino contra los Republicanos.

    La inmediata salida de Donald Rumsfeld señaló que el gobierno había interpretado correctamente el mensaje y defenestraba a quien fuera el artífice de la estrategia seguida en Irak. Rumsfeld cometió tres errores garrafales: a) Aseguró que la guerra sería breve. Dijo: La guerra en Irak podría durar seis días, seis semanas, dudo que seis meses. b) Sostuvo que Irak tenía armas de destrucción masiva y c) Afirmó que las tropas norteamericanas serían aclamadas como libertadoras por los iraquíes. Demasiados errores para un jefe del Pentágono que ameritaban una rápida caída, solo demorada por los intereses económicos que lo vinculan a la familia Bush.

    George Bush hijo asumió como presidente en elecciones muy reñidas que estuvieron teñidas de sospechas, pero afirmó su poder cuando el 11 de septiembre se produjo el atentado en las Torres Gemelas. Allí mostró su cara más oscura, la de un fundamentalista religioso que quería desatar una nueva cruzada contra los infieles. La sutileza no es una cualidad que adorne a los tejanos, pero mucho menos al actual presidente quien sin vacilaciones lanzó su visión maniquea del mundo calificando a sus adversarios como el eje del mal. El calificativo tiene un profundo contenido religioso y así lo proclamaron puertas adentro para ganar el apoyo popular. Los Demócratas fueron demonizados, y los Republicanos se transformaron en modernos cruzados que proclamaban a través de sus voceros religiosos que “ser cristiano es ser republicano”. Esta estrategia dio sus resultados en la segunda elección donde el presidente, sembrando el temor y aludiendo permanentemente a su identificación con la fe cristiana, logró ser reelecto. Fue un triunfo del fundamentalismo que demostró la peligrosidad de mezclar política y religión.

    Finalmente la realidad golpeó con fuerza en el electorado. La guerra promete ser interminable y eso hizo que el triunfalismo fuera apagándose. A esto contribuyó el número de soldados norteamericanos muertos y la escalada de violencia interna en Irak que amenaza con acrecentar el número de victimas norteamericanas. El voto fue contundente rechazando la política belicista y dio mayoría en ambas cámaras a los demócratas.

    Sin embargo la experiencia vivida por los norteamericanos nos tiene que llamar a la reflexión sobre el peligro de los fundamentalismos y los estragos que puede producir en la sociedad. Bush intentó polarizar al mundo y lo llevó hasta el borde del abismo, incentivó los odios religiosos y produjo un fuerte enfrentamiento cultural. Volvió a poner sobre el tapete la idea de guerra preventiva, cuyo último cultor fue Adolfo Hitler y no vaciló en convertir a su país en un estado terrorista que para combatir a los grupos violentos no vaciló en invadir naciones e intentar modificar sus formas de vida y gobierno.

    La derrota alcanza a un fundamentalista, pero no acaba con el fundamentalismo. Se están haciendo en muchos lugares de Latinoamérica experimentos donde convergen fe y política. En nuestro país tenemos el reciente ejemplo de Misiones donde con toda legitimidad un ministro religioso interviene para defender las instituciones. Estos ensayos son tan legítimos como peligrosos y por eso es necesario dejar en claro cuales son los roles que cada uno debe cumplir en la sociedad.

    Tomemos el ejemplo del presidente Bush. Profesa la fe cristiana y tiene el derecho a hacerlo, pero no tiene el derecho de embanderar a todos los cristianos con su particular enfoque político, ni sentirse como un mesías enviado para salvar al mundo. Nadie puede negarle su derecho a lidiar en la arena política, pero lo debe hacer a título personal, sin arrogarse la representatividad de todos los fieles que pueden compartir su fe pero no su ideario político.

    La religión tiene que ver con lo sobrenatural y lo eterno, la política con lo terrenal y pasajero. Mezclar ambas cosas es explosivo y siempre trae funestas consecuencias.

    Por Salvador Dellutri

 

VERSIÓN IMPRESA

 

 ENCUESTA
¿que opinas sobre los próximos aumentos que se aplicaran en 2018?
Es justo
Injusto
Votar  Ver resultados  Opiná:Foro
 
 AUSPICIANTES

 

 
 
 Mas Noticias
Administrador del Sitio: Jairo Valencia
Director: José Valencia    Relacionista: Luis Molina E.    Diseño y Programación Web: Diosquez Fernando
Tel: (54-11) 44552022 |  Dirección: Blasco Ibañez 1846 Distrito de San Miguel, Provincia de Buenos Aires, Republica Argentina.  |  E-Mail: info@aquilanoticia.com
www.aquilanoticia.com, Todos los derechos Reservados , Prohibida su reproducción parcial o total sin la autorización de aquilanoticia.com