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Opinión 
Edición: 835 - Fecha: 17 de Jul, del 2006
La solución final del Estado judío

“Es el deber de los líderes israelíes explicar a la opinión pública, claramente y con coraje, un cierto número de hechos que con el tiempo se van olvidando. “Debemos expulsar a los árabes y ocupar su lugar.“ dijo David Ben Gurion, ex-primer ministro.

     El primero de ellos es que no hay sionismo, colonización ni Estado judío sin el desahucio de los árabes y la expropiación de sus tierras.“ (Ariel Sharon, ex-primer ministro por el Partido Likud, Agencia France Press, 15 de noviembre de 1998).

    “Debemos expulsar a los árabes y ocupar su lugar.“ (David Ben Gurion, ex-primer ministro por el Partido Laborista, 1937).

    “No existe una cosa tal como pueblo palestino. No es como si nosotros llegamos, los echamos y tomamos su país. Ellos no existen..“ (Golda Meir, ex-primera ministra por el Partido Laborista).

    “Israel creará en el transcurso de los próximos 10 ó 20 años condiciones que atraigan la inmigración natural y voluntaria de los refugiados desde la franja de Gaza y Cisjordania a Jordania.“ (Isaac Rabin, ex-primer ministro por el partido Laborista).

    “No puedes simplemente enfardelar gente en un camión y llevártelos lejos.

    Prefiero defender una política positiva, para crear, en efecto, las condiciones que en una forma positiva induzcan a la gente a irse.“ (Ariel Sharon, 24 de agosto de 1988).

    “La partición de Palestina es ilegal. Nunca será reconocida …Eretz Israel será restituido al pueblo de Israel. Todo él. Y para siempre.“ (Menajem Begin, ex-primer ministro por el Partido Likud).

    “He creído y hasta esta declaración todavía creo, en el eterno e histórico derecho de nuestro pueblo a toda esta tierra.“ (Ehud Olmert, primer ministro israelí, al Congreso de ESTADOS UNIDOS en junio del 2006).

    “Pero esto no es meramente un razonamiento incorrecto; arrestar gente para utilizarla como carta de intercambio es el acto de una banda, no de un Estado.“ (Editorial de Haaretz, 30 de junio de 2006).

    Introducción

    Al comenzar la noche del 28 de junio del 2006, Israel lanzó un ataque masivo aéreo y terrestre, e invadió la franja de Gaza, ataque en el que más de 5.000 soldados siguieron a tanques y transportes blindados, al tiempo que formaciones de helicópteros dotados de artillería y aviones de combate disparaban misiles y cohetes sobre centros poblados, y destruían las infraestructuras básicas de más de 1.400.000 palestinos. El pretexto del Estado judío para la guerra total era liberar a un soldado israelí mantenido como prisionero de guerra (erróneamente descrito como un soldado “secuestrado”) por un grupo de la resistencia palestina.

    Incluso la prensa financiera pro-israelí vio la débil excusa de Olmert “…la desproporción entre los medios y los fines sugiere que esto ( la liberación del prisionero israelí ) pudiera ser un pretexto“ (Financial Times, 1 de julio del 2006). El FT continúa defendiendo que el propósito del ataque de Israel era destruir al gobierno democráticamente elegido, afirmar que no tenía nadie con quien negociar y entonces… “ (establecer) unilateralmente las nuevas fronteras para un Estado israelí ampliado, mediante la anexión de grandes series del territorio ocupado en el que los palestinos habían esperado construir su Estado independiente“ (FT, 1 de julio de 2006, p.8) .

    El 6 de julio fuerzas israelíes encabezadas por transportes blindados invadieron el norte de Gaza y declararon que se estaban anexionando el territorio como una “zona de amortiguación“ (Noticias de la BBC del 6 de julio de 2006), lo que confirmaba las predicciones del editorial del FT, y suponía un paso más hacia la “ Solución Final”. Al final del día, las fuerzas armadas israelíes habían re-conquistado una parte importante de Gaza en una operación pinza Norte-Sur y habían matado a 22 civiles palestinos y combatientes de la resistencia, y herido a muchos otros. Al tiempo que los políticos europeos y estadounidenses urgen a la “contención“, el bombardeo israelí se dirige a lo más profundo de Gaza ignorando todas las sutilezas diplomáticas y las Convenciones de Ginebra, confiando en que el grupo de presión asegurará que Estados Unidos (y por consiguiente Europa) no impondrán restricción alguna. Mientras que 300 judíos británicos progresistas y de izquierdas firmaban un anuncio en el Times de Londres, ninguna declaración semejante surgía de sus colegas estadounidenses; quizás están esperando hasta que la re-conquista de Israel sea un hecho consumado.

    Como han declarado explícitamente todos y cada uno de sus primeros ministros, laboristas, del Likud o de Kadima, la meta estratégica de Israel es el control total de toda Palestina por el Estado judío, la incautación forzosa de tierra palestina y la expulsión de millones de palestinos de la “ Tierra del Gran Israel “. Esta visión totalitaria de una Solución Final ha avanzado metodológicamente con los años y se ha acelerado durante este último mediante la destrucción sistemática de las condiciones elementales para la supervivencia de Palestina.

    Del presente al pasado

    El ataque del 28 de junio tenía el objetivo de destruir a los dirigentes palestinos (Noticias de la BBC, 1 de julio de 2006). Más de 60 dirigentes palestinos fueron detenidos o impedidos en sus cargos, incluyendo el arresto de 8 ministros del gabinete y otros 20 miembros del Parlamento. Como justificación del arresto de los ministros del gabinete de Hamas y diputados democráticamente elegidos, el ministro de Defensa israelí y líder del Partido Laborista, Amir Peretz, dijo de forma rimbombante: “ El baile de máscaras ha terminado…los trajes y las corbatas no servirán como tapadera de complicidad y apoyo de los secuestros y el terror“ ( noticias de la BBC , 1 de julio de 2006). Peretz, el ejecutor político de la invasión, ha sido el niño mimado del centro-izquierda europeo y estadounidense, y el favorito del autoproclamado “progresismo” de rabinos e intelectuales judíos. A la destrucción por parte de Israel de la central eléctrica de Gaza y del suministro de agua, el bombardeo de los puentes que unían el norte y el Sur de Gaza, sigue un esfuerzo sistemático para matar de hambre a los 1.400.000 palestinos que viven en Gaza.

    Bajo el embargo total impuesto por el Estado judío para estrangular la economía palestina con la finalidad de “ crear las condiciones para la salida voluntaria“, como el anterior primer ministro Rabin tan exquisitamente describió la limpieza étnica... “más de 48 de las 60 fábricas de un parque industrial han cerrado o han sido re-localizadas en Egipto u otros países árabes“. (New York Times, 3 de julio de 2006).

    El bloqueo de los puntos de la entrada y el asesinato sistemático de civiles, incluyendo a familias enteras, han llevado a que la invasión conforme un claro modelo de provocación para justificar la agresión. En las semanas precedentes al 28 de junio Israel movilizó sus fuerzas armadas en las fronteras de Gaza, se preparó para un ataque masivo y mintió al afirmar que el Estado judío estaba “respondiendo” a la captura de su soldado. A lo largo de 2006 Israel ha emprendido una guerra psicológica y militar en todo el territorio de Gaza. Según el Centro Palestino para los Derechos Humanos, entre enero y el 30 de mayo del 2006 el ejército israelí cometió 18 asesinatos, a los que llamó eufemísticamente “ejecuciones extrajudiciales “ o “asesinatos selectivos de militantes” ; entre el 29 de marzo y el 30 de mayo se efectuaron 77 ataques aéreos sobre centros de población, oficinas gubernamentales, infraestructuras y medios productivos, y en ese mismo período de tiempo Israel lanzó casi 4.000 obuses.

    Cuando las fuerzas armadas israelíes tomaron posiciones para su Blitzkreig, guerra relámpago, del 28 de junio, el Estado judío intensificó sus provocaciones y aumentó las matanzas de civiles palestinos. Entre el 26 de mayo y el 21 de junio, un total de 44 palestinos fueron asesinados, de los cuales 30 eran civiles, incluyendo a 11 niños y a 2 mujeres embarazadas (Centro Palestino para los Derechos Humanos, PCHR, Informe Semanal sobre violaciones israelíes de los Derechos Humanos en los Territorios Palestinos).

    La táctica israelí fue cometer tales crímenes atroces contra civiles indefensos para forzar al democráticamente elegido gobierno de Hamas a renunciar a su alto el fuego voluntario de 18 mes y responder en defensa de sus pueblo. Hamas se negó e Israel, inventó el pretexto del liberar al soldado israelí “rehén“ para no desdecirse de su “apresamiento de tierra”.

    Simultáneamente a la campaña de terror y precediendo a la sangrienta campaña israelí de junio, el estado Judío y sus “lobbies” de ultramar en Estados Unidos detuvo eficazmente toda financiación al gobierno democráticamente elegido, incluso los centenares de millones de dólares de los impuestos recaudados por el Estado judío de las importaciones palestinas y que pertenecen a la Autoridad Palestina. Los niveles de pobreza se cuadruplicaron y la desnutrición infantil se multiplicó. Los sueldos de 165.000 empleados gubernamentales, incluyendo a trabajadores médicos, maestros y policías, de quienes dependen directamente más de un millón de palestinos, no se pagaron durante meses con lo que los niveles de pobreza extrema aumentaron a más del 80% de la población en Gaza y del 64% de todos los palestinos. El umbral de pobreza para los palestinos, establecido en 2,10 dólares al día, es una insuficiente medida del nivel de vida. Puesto que las tácticas de asedio e inanición de enero-mayo no fueron suficientes para romper la resistencia palestina y derribar al gobierno de Hamas, y facilitar así el apresamiento de tierras, en junio Israel incrementó la campaña de terror contra civiles que culminó con la invasión y la destrucción física de lo que quedaba de la economía y de la apariencia de autoridad. Los métodos totalitarios de terror, inanición y asedio estaban apretando el nudo para la Solución Final Sionista de la Cuestión Palestina, o como el sonriente fascista Isaac Rabin declaró una vez, “las condiciones que atraerían la emigración natural y voluntaria de los refugiados desde la franja de Gaza y Cisjordania.“

    La destrucción final de cinco mitos sobre el Estado y el lobby judío

    Las tácticas de las tropas de asalto de Israel que se han mostrado tan devastadoras en la invasión del 28 de junio y su visión totalitaria de una limpieza étnica masiva dejan pocas dudas sobre sus metas últimas y métodos políticos.

    “Israel está violando en Gaza las normas más elementales de la ley humanitaria y de los Derechos Humanos; su conducta es indefendible. Más de 1.500 ataques de artillería han llovido sobre Gaza… las bombas sónicos aterrorizan al pueblo. El transporte ha sido gravemente interrumpido por la destrucción de carreteras y puentes. La sanidad está amenazada“. (John Dugard, Enviado de las Naciones Unidas a una reunión de urgencia del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas el 4 de julio de 2006)

    En respuesta, con todo la jerigonza, hipocresía y arrogancia por las que los políticos israelíes son infamemente famosos, el embajador de Israel en Naciones Unidas en Ginebra, Isaac Levanon , bramaba que la reunión de urgencia era un “planeado y premeditado ataque a Israel …Nos hallamos en una situación absurda en la que el Consejo de los Derechos Humanos, emplazado a una sesión urgente, ignora los derechos de un Estado y convoca una reunión especial para defender los derechos del otro lado“. (Noticias de la BBC, 5 de julio de 2006)

    Al parecer el distinguido diplomático se estaba refiriendo a que el Consejo está ignorando los “derechos“ de los combatientes israelíes y de los pilotos de los helicópteros a bombardear a civiles palestinos que huyen aterrorizados por la frontera egipcia.

    1. Israel y Democracia

    En las elecciones más democráticas jamás organizadas en el Oriente Arabe, el partido Hamas fue elegido para gobernar por la mayoría de votantes palestinos en diciembre de 2005. Incluso el presidente Bush, antes de ser castigado por el lobby judío, reconoció públicamente el carácter democrático del proceso electoral palestino. El Estado israelí rechazó el resultado y orquestó una masiva campaña internacional bien financiada a través de su lobby en Estados Unidos y los lobbies judíos europeos para aislar y minar el régimen recientemente elegido. En lugar de reconocer el mandato democrático, Israel calificó al régimen de “terrorista”, ignoró el alto el fuego unilateral de Hamas e incrementó sus asesinos ataques militares. Sobre todo, consiguió establecer un asedio económico ejerciendo su hegemonía sobre Estados Unidos y, a través de éste, sobre la Unión Europea. La animadversión israelí hacia la democracia palestina y hacia el papel de sus ciudadanos eligiendo clara y libremente a sus representantes señala a Israel como enemigo de una sociedad árabe plural y abierta. Obviamente, lo mismo se aplica a las principales organizaciones judías de Estados Unidos: AIPAC, ADL, los presidentes de las más importantes organizaciones judías que repitieron como un loro el ataque de Israel a la democracia Palestina, como han hecho con cualquier política sin importar lo desmesurada sea, como los asesinatos de niños y familias palestinas. La animadversión a la democracia árabe se transmite ampliamente en el cuerpo político de Estados Unidos por medio sus seguidores sionistas en los lobbies, el gobierno, los medios de comunicación de masas y los negocios.

    2. Israel y la paz

    Una semana antes de la invasión israelí, Hamas y la OLP habían accedido a negociar con Israel, dando un reconocimiento tácito al Estado de Israel. La mayoría de los medios publicaron reportajes del acuerdo y la Unión Europea saludó el acuerdo y señaló que era el principio el proceso. El Financial Times afirmaba: “La crisis (la invasión israelí de Gaza) ha eclipsado un acuerdo vital al que Hamas y Mahmud Abbas, Presidente de la Autoridad Palestina, habían llegado el jueves que incluía una implícita aceptación por parte de Hamas de la solución de los dos Estados para el conflicto de Oriente Medio. Una nota hecha pública por Hamas…se refería al objetivo palestino de un Estado en toda la tierra ocupada en 1967…“ (el subrayado es mío) (FT, 20 de junio de 2006. p.8). Israel respondió rechazando las negociaciones y emprendió una nueva guerra para destruir el Estado palestino. De hecho el Estado israelí nunca, en ningún momento, ha reconocido al gobierno electo de Hamas como un adversario en las negociaciones y mucho menos como un socio.

    Como ha documentado Noam Chomsky, desde los años ochenta cada vez que la OLP ha llevado a cabo un alto el fuego, ha propuesto la solución de los dos Estados e implícitamente ha reconocido al Estado de Israel, el Estado judío ha emprendido la invasión de Líbano, asesinado a destacados dirigentes o emprendido ataques militares en los que han muerto activistas y civiles para obligar a los palestinos a retirar su oferta.

    El régimen israelí se niega tajantemente a aceptar negociar la liberación e intercambio de prisioneros propuesta por Hamas, la Autoridad Palestina, el aliado de Estados Unidos, Mubarak y la mayoría de la Unión Europea. Israel tiene al menos 9.000 presos políticos palestinos, incluyendo 335 niños y varios cientos de mujeres, la mayoría de los cuales están sin cargos, prácticamente todos han sido torturados y la gran mayoría de ellos son civiles que han sido capturados en sus casas o en las calles. En una palabra, la mayoría de los civiles son victimas secuestradas por las Fuerzas de Seguridad (sic) Israelíes [ejército] y no combatientes capturados como en el caso del único soldado israelí. Los palestinos han hecho reiterados llamamientos a los israelíes para que liberen a los quinientos niños palestinos secuestrados y mujeres palestinas rehenes a cambio de su soldado capturado. Israel ha respondido intensificando los ataques militares y ampliando la red para incluir en estos a todos los palestinos. En una reunión del gobierno celebrada el 2 de julio, Olmert afirmó: “He dado instrucciones para intensificar la fuerza de las acciones por parte deI ejército y de las fuerzas de seguridad para dar caza a estos terroristas, a quienes los han enviado…y a quienes les dan refugio“ (Al jazeera, 2 de julio de 2006). En otras palabras, las organizaciones de resistencia (llamadas “terroristas“) que combaten contra las incursiones militares israelíes incluyen a todas las principales organizaciones palestinas; quienes los “han enviado“ incluye a todas las autoridades políticas electas; y aquellos “que los protegen“ incluye a cientos de miles de familias, amigos, vecinos, grupos comunitarios y civiles, médicos y enfermeras; en una palabra, la sociedad civil. Esta es una orden totalitaria para criminalizar y atacar a prácticamente toda la sociedad política y civil palestina.

    Israel y los derechos políticos

    La reocupación militar de Gaza por parte de Israel y la imposición de la ley marcial va acompañada de la criminalización de toda la clase política electa: ministros del gobierno, parlamentarios y activistas de los partidos políticos. El ex - primer ministro israelí Simon Perez declaró a la CNN (2 de julio 2006): “Ellos (los funcionarios del gobierno palestino) serán llevados a juicio y serán acusados de participar en actos terroristas contra el gobierno civil (sic) y de apoyarlos“. Para llevarlo a cabo, los israelíes bombardearon, en la mejor tradición del dictador chileno Augusto Pinochet, las oficinas del primer ministro palestino y prendieron fuego al edificio . Como si fuera a demoler incluso el recuerdo o la idea de un gobierno palestino, el gigante palestino está destruyendo toda la base de infraestructuras para una vida política: edificios, dirigentes , partidos y elecciones.

    Sistemáticamente y con una eficacia burocrática que se habría ganado la admiración de Adolf Eichmann, el Estado judío siguió adelante con la demolición de cada estructura imaginable necesaria para la vida civilizada. El 3 de julio de 2006 bombardeó la universidad en la ciudad de Gaza. El 4 de julio bombardeó el ministerio del Interior. El 5 de julio los israelíes invadieron el norte de Gaza y la criminal historia continúa. Para aquellos que creían que esta invasión no era más que un episodio de la búsqueda de un prisionero de guerra, Yuval Diskin, jefe de la policía secreta, el Shin Bet, declaró que “…la operación en Gaza podría durar meses“, (Al jazeera, 2 de julio de 2006). Con un cinismo e hipocresía monumentales, el general de división Amos Yadlin, jefe de la inteligencia israelí, declaró una vez detenida o sepultada toda la clase dirigente palestina: “…los esfuerzos de mediación se han frustrado porque nadie sabe con quién hablar acerca de Shalit (el prisionero de Guerra israelí)“.

    3. Israel y el terror

    Mientras tanto Israel estaba destruyendo toda la base de la existencia palestina como pueblo, lanzaba ataques de artillería de 24 horas, bombas sónicas continuas lanzadas por aviones de vuelo rasante, forzaba a la deshidratación de toda la población en medio de un calor infernal al destruir los suministros de agua potable, población que vive en la oscuridad, privada de comida y confinada en sus casas o refugios. Todo un pueblo, que carece de ejército propio y está bajo asedio militar, se esconde en un territorio que cada vez es más reducido. Esto es el Estado del Terror en su forma más expresiva y maligna: el objetivo del “Castigo Colectivo“ no es asegurar la liberación del prisionero de guerra israelí; su objetivo es hacerles la vida a los palestinos tan insoportable, tan falta de las condiciones más básicas para sobrevivir que o bien se vean forzados a huir o bien se alcen en una última resistencia heroica, a la que Israel responderá con su más mortífero poderío militar o como lo describirán prestigiosos académicos, periodistas, ideólogos y presidentes de las principales organizaciones judías: “una enérgica respuesta israelí al terrorismo palestino“.

    4. El lobby judío: la cuestión principal

    Mientras el ataque israelí a Gaza retumba, lo mismo hace la propaganda y el activismo a su favor por parte de las principales organizaciones judías/sionistas en Estados Unidos y Europa. En una publicación preparada por Daily Alert (el periódico elaborado por la conferencia de presidentes de las principales organizaciones judías en Estados Unidos ) desde el principio de la invasión de Gaza, encontramos un apoyo automático y acrítico a cada uno de los ataques a Gaza: a las centrales eléctricas porque tienen “doble uso“; al suministro de agua y plantas de tratamiento de aguas residuales porque son “objetivos militares “ ya que son utilizados por los captores; el aterrorizar a niños y civiles es para “hacerles saber por lo que ha pasado Siderot (una comunidad [colonia] en la frontera Israelí y lugar de origen del ministro de Defensa)“; intensificar y prolongar la represión israelí de la población palestina porque “Hamas y Fatah son organizaciones terroristas y deben ser tratadas como terroristas y aplastadas por todos los medios necesarios “. (Daily Alert, 3 de julio de 2006).

    Hay una división internacional sionista del trabajo: los asesinos militares operan en Israel, los asesinos verbales operan fuera de las lujosas suites de las oficinas de los presidentes de las principales organizaciones judías.

    Nada capta el poder del lobby judío tanto como la euro-estadounidense respuesta al ataque a gran escala de Israel a Gaza. Bush apoya las acciones israelíes incluso cuando éstas violan extremadamente las “reglas“ de Washington para los ataques del ejército israelí: éste destruye una central eléctrica financiada por Estados Unidos, hace saltar en pedazos puentes, carreteras y conductos de agua contrariamente a la advertencia de Bush de “evitar dañar las infraestructuras y herir a los civiles“. Israel ya puede meterle a Bush el dedo en el ojo que éste seguirá apoyándolo porque Israel sabe que el lobby judío movilizará un respaldo casi unánime del Congreso, un enfoque favorable de los medios sobre el “rehén“ y un auténtico bloqueo informativo al inmenso sufrimiento de los palestinos. Gracias al lobby judío, el terrorismo totalitario de Israel dirigido hacia una “Solución Final“ no provoca más que ridículas propuestas de Naciones Unidas de negociar una resolución pacífica, cuando los únicos negociadores elegidos legítimamente están en prisión , o escondidos, o amenazados de muerte.

    El 5 de julio la Unión Europea criticó severamente las “desproporcionadas medidas“ de Israel, pero no la invasión de Israel y su violación de la Carta de Naciones Unidas sobre el derecho de las naciones a la autodeterminación. Esta traición vergonzosa y sumisa de los propios principios de la Unión Europea se agravó cuando la Unión Europea comparó la invasión por parte de Israel con la captura por parte de Palestina de un soldado combatiente en activo. (La Jornada (Ciudad de México), 6 de julio 2006). La diferencia entre el respaldo estadounidense, dominado por el lobby, a la invasión por parte de Israel y la Unión Europea se reduce a la “adecuada cantidad de fuerza “ que Israel debe utilizar al invadir Gaza.

    ¿Qué explica el apoyo de Estados Unidos a la limpieza étnica israelí, a pesar de que Israel repudia imprudente y ostentosamente las “moderadas“ pautas estadounidenses respecto a la destrucción de la democracia palestina? Nadie en su sano juicio podría afirmar que el ataque israelí a Gaza se deba a la política estadounidense, a sus intereses o al poder imperial estadounidense. De principio a fin toda la campaña para destruir al democráticamente elegido gobierno de Hamas se planificó e hizo en Israel, y se ejecutó con la complicidad de buen grado de los presidentes de las principales organizaciones judías de Estados Unidos – incluyendo AIPAC, pero sin limitarse a esta organización. Los ataques y asesinatos diarios a Gaza y Cisjordania se llevaron a cabo bajo la dirección de los generales israelíes Shin Bet y Mossad, fueron aprobados por el ministro israelí de Defensa y por el primer ministro sin consultar a Washington o siquiera fingir que se le avisaba. La campaña para aislar y destruir a Hamas fue organizada abrumadoramente por el lobby judío; consiguió obtener la prácticamente unánime aprobación del Congreso estadounidense y el completo respaldo de Washington. Consiguió que el gobierno de Bush presionara a la Unión Europea para que ésta boicoteara al gobierno de Hamas.

    No hay pruebas que impliquen al Gran Petróleo en la ofensiva israelí para “limpiar“ Palestina de árabes. No hay pruebas de que Israel haya actuado en nombre de los estrategas estadounidenses. Hay gran abundancia de informes, documentos, declaraciones y acciones emprendidas por el régimen israelí y por sus correas de transmisión estadounidenses de que impusieron la complicidad estadounidense, maquinaron toda la operación de acuerdo con sus propios métodos totalitarios al servicio de su propia estrategia diseñada para asegurar la “Solución Final“: el dominio judío en todo el territorio palestino.

    El lobby judío ha seguido diligentemente cada recoveco y cada giro en la línea de propaganda israelí en su taimado recorrido hacia una Palestina puramente judía. Por ejemplo, Israel afirma que no puede negociar con los palestinos porque ellos se niegan a reconocer a Israel (aunque en los ochenta Arafat proclamara pública y categóricamente que estaba a favor de la solución de los dos Estados ). El lobby ignoró la promesa de Arafat, luego tachó su propuesta de poco fidedigna, después cambió completamente y aceptó su papel como interlocutor legítimo en los encuentros de Oslo una vez que Israel superó la línea y aceptó que Arafat era un hombre de Estado y no un terrorista. Con Sharon saboteando los acuerdos, el lobby cambió y volvió a calificar a Arafat de terrorista y culpó a la OLP por no aceptar la creación de bantustanes palestinos separados.

    El Estado judío alegó que no podía tratar con un ilegitimo régimen no democrático. El lobby repitió como un loro la frase y llamó a Israel la “única democracia en Oriente Medio“, mientras que Israel ejercía un control colonial sobre tres millones y medio de palestinos. Tras las elecciones libres que fueron ganadas por Hamas, el Estado israelí rechazó el resultado democrático; el lobby “olvidó“ su retórica democrática y volvió a repetir como un loro las palabras de sus amos israelíes - no son aceptables aquellos gobiernos democráticamente elegidos que Tel Aviv no aprueba.

    Israel lanzó un aserie de medidas para destruir la economía palestina y bloquear el comercio y la vida financiera; el lobby las apoyó automáticamente, promovió la complicidad estadounidense y apoyó el castigo colectivo al pueblo palestino por haber sido tan irresponsable como para apoyar a un gobierno nacionalista decidido a eliminar la corrupción.

    Israel saltó por los aires las centrales eléctricas financiadas por Estados Unidos; el lobby apoyó a Israel por encima de su propio gobierno.

    Israel construyó el Muro de segregación. El Tribunal mundial lo condenó. El lobby lo defendió repitiendo las palabras del Estado de Israel: es una “valla de seguridad“.

    En otras palabras, las pruebas de que en todas las condiciones el lobby actúa como una correa de transmisión de la política del Estado de Israel son abrumadoras. En contra de toda consideración racional, automáticamente el lobby apoya incondicionalmente todas las violaciones por parte de Israel de la paz, la democracia, los derechos humanos, la legislación de los tribunales internacionales, las resoluciones de Naciones Unidas. Esto es especialmente cierto incluso cuando el Estado de Israel ignora descaradamente la política estadounidense. Es incuestionable que la primera lealtad política del lobby es para con el Estado de Israel.

    El apoyo incondicional del lobby judío al ataque israelí a Gaza ilustra una vez más que no hay crimen, por horrible y perverso que sea, cometido por Israel que no sea apoyado por respetables profesores universitarios, banqueros, periodistas, médicos, asesores políticos, magnates inmobiliarios, juristas, maestros y gentes corriente que conforman la base activista de las principales organizaciones [del lobby judío].

    5. Israel y los intercambios de prisioneros: antecedentes

    El gobierno israelí y todos sus portavoces principales han rechazado una y otra vez cualquier tipo de negociación encaminada a alcanzar un intercambio de prisioneros, calificando tal petición de “intolerable”, de “extorsión” y, presumiblemente, “de favorecer el terrorismo”. Esa línea política del Estado judío ha sido previsiblemente coreada y amplificada, de forma infatigable, por sus representantes en la Conferencia de Presidentes de las Principales Organizaciones Judías (CPMJO, en sus siglas en inglés) invadiendo en toda regla su hoja de propaganda, Daily Alert. Las páginas editoriales del Washington Post, del New York Times y de Los Angeles Times aparecían llenas de artículos de opinión, escritos por miembros o partidarios del lobby judío (pro-Israel), apoyando la posición israelí contraria al intercambio de prisioneros.

    Los archivos históricos proporcionan un relato muy diferente de la política de Israel sobre extorsión e intercambio de prisioneros. En numerosas ocasiones, Israel ha negociado intercambios de prisioneros y ha llegado a formalizar acuerdos con supuestos ‘terroristas palestinos’. Como Esther Wachsman, madre de un soldado israelí que murió en el curso de una operación por la que trataban de liberarle, afirmó tajantemente (como sabe también todo el mundo en Israel): “Todo ese parloteo de que no hablan con terroristas es absurdo, al final liberaron a prisioneros palestinos que tenían sangre en las manos de tres soldados muertos y liberaron también al Sheij Ahmad Yasin a cambio de dos agentes del Mossad.” (BBC News, 1 de julio de 2006).

    Igualmente irrisoria y fuera de lugar, cuando no trágica, es la indignación de los funcionarios israelíes y de los funcionarios del lobby judío contra la “extorsión”. Israel retiene sistemáticamente a todos los miembros de familias, a sus parientes y a barriadas enteras de activistas sospechosos de tener a alguien como rehén, algunos incluso son encarcelados y torturados para obtener información o para forzar a posibles sospechosos a delatarse a ellos mismos.

    Como señaló en una ocasión Albert Camus, la práctica de acusar a las víctimas de los crímenes que los verdugos están a punto de cometer es el sello distintivo de los regímenes totalitarios.

    Más allá de la hipocresía del lobby y del Estado judío, de las letanías y abiertas mentiras con que acompañan a la negativa a negociar un intercambio de prisioneros, surge una cuestión igualmente importante: ¿Por qué, a diferencia de sus prácticas en el pasado, el régimen israelí rechaza negociar? La explicación de los motivos de la intransigencia israelí, y teniendo en cuenta los hechos, obliga a deducir que no quieren que se libere a su soldado, al menos hasta que hayan devastado y reocupado Gaza. Esta vez la negativa a negociar supone un movimiento cínica y fríamente calculado para prolongar la invasión e incrementar el absoluto aplastamiento de la economía de Gaza, acelerando así la marcha “voluntaria” de los palestinos. El modesto cabo está siendo sacrificado en aras del Gran Dios del Gran Israel; tras todas esas fotos sentimentales del chaval publicadas por los poderosos medios de comunicación del lobby no se puede encontrar preocupación alguna, como demuestra la cínica negativa del Estado judío a negociar su liberación.

    El peligro es que el fundamentalismo israelí está implicando no sólo a EEUU y a sus medios de comunicación, sino también a la sociedad civil estadounidense, que ya sufre lo suyo a partir del control policial estatal ejercido por nuestros propios gobernantes en la Casa Blanca. Más allá de la terrible situación e injusticia a las que se ven sometidos los palestinos en Gaza, la complicidad estadounidense es la cuestión principal en el nuevo vendaval guerrero contra Irán. Si Israel, a través de su lobby judío y sus partidarios en el gobierno, puede inducir a EEUU a que invada Irak, si puede asegurar la complicidad entre EEUU y la UE para destruir, en el curso de una limpieza étnica, un gobierno democráticamente elegido en Palestina, ¿podría la misma configuración de poder llevar a cabo un ataque masivo contra Irán? Los precedentes ya se han establecido. La maquinaria política está preparada. ¿Es cuestión de tiempo o de encontrar el pretexto adecuado? ¿Puede algún pretexto imprevisto e imprevisible o alguna fuerza política intervenir para controlar al monstruo sionista? El primer paso para explicar el problema es identificar el bloque de poder en juego favorable a Israel, desenmascarando la cuestión de las dobles lealtades, poniendo boca arriba las feroces campañas de difamación de los agentes del Estado israelí y empezando una campaña política y educativa a nivel nacional para poner fin a los crímenes israelíes contra la humanidad y las vergonzosas disculpas de su lobby acerca de la ‘Solución Final’.

    Propaganda en los Medios de Comunicación al Servicio de la Limpieza Etnica

    Como era previsible, si examinamos las respuestas ofrecidas en el pasado ante los brutales ataques israelíes contra comunidades civiles palestinas, la respuesta de los medios ante dichos ataques consistió en alinearse, casi en su totalidad, con el punto de vista del lobby israelí. He seleccionado, a fin de analizarla, una de las fuentes más acreditadas para poder ilustrar el problema: la British Broadcasting Corporation (BBC), en lugar de los más patentes portavoces del lobby como son el Washington Post, Los Angeles Times y el New York Times, o las corruptas cadenas de radio y televisión. El 1 de julio de 2006, Alan Johnston, el reportero de BBC News en Gaza ofreció una visión integral de la situación de guerra (BBC News, 1 de julio de 2006). La clave del relato favorable a Israel se halla en los antecedentes de la invasión israelí: “El mejor de los gobiernos se pondría aquí a luchar. Y Hamas se puso a la tarea con una actitud hacia Israel que garantizaba que se iba a ver envuelto en problemas.”

    La “actitud”, al menos la que expresaba la conducta de Hamas, consistió en: (1) mantener un alto el fuego de un año con Israel, a pesar de los asesinatos sin tregua por parte de este país; (2) participar en el primer proceso electoral libre y abierto; (3) efectuar un ofrecimiento para negociar la coexistencia sobre la base del mutuo respeto e igualdad con el régimen israelí, que éste rechazó de forma categórica; y (4) la búsqueda de medios pacíficos y llamamientos a Naciones Unidas contra el brutal boicot israelí. Es decir, la BBC vuelve la cabeza a los antecedentes de la invasión: fue la actitud beligerante y hostil de Israel (y su conducta) la que “garantizó que (Hamas) se vería envuelto en problemas”.

    La BBC revisa las actividades de Hamas en el pasado, pasando por alto ejemplos mucho más graves de terrorismo estatal israelí, incluida la homicida invasión del Líbano, durante la que se mató a 25.00 personas, 1.400 de ellas sólo en los Campos de Refugiados de Sabra y Chatila; el asesinato israelí de gran cantidad de civiles palestinos durante las dos Intifadas; la matanza sistemática de opositores, denominada “asesinatos selectivos”: todo lo cual ha sido condenado tanto por Naciones Unidas como por la mayoría de los gobiernos occidentales (con la excepción de EEUU). Si pasadas conductas terroristas aportan criterios para evaluar a los regímenes, los países más frecuentemente citados por la mayoría de las opiniones públicas occidentales como las mayores amenazas para la paz son Israel y EEUU. La creación misma de Israel se basó en el terror y en la destrucción violenta de hoteles, cafés, hospitales, colegios y otras propiedades tanto árabes como coloniales. La preocupación de la BBC por los cafés y autobuses ignora la destrucción israelí de escuelas, hospitales y hogares palestinos. A ningún nivel resulta ser Israel un paria internacional, cuando menos por un margen de 10 a 1, si medimos los resultados de las votaciones efectuadas en Naciones Unidas sobre determinados hechos. La participación de Hamas en las elecciones fue aprobada por todos los regímenes occidentales, incluido Washington, quien, inicialmente, dio la bienvenida a los democráticos resultados. El bloqueo de Palestina, dirigido por Israel, el lobby y EEUU, no es consecuencia de la conducta de Hamas en el pasado sino de los resultados electorales recientes, y de la venganza de Israel sobre el electorado palestino, como han afirmado públicamente altos cargos israelíes. Además, como se señaló más arriba, una semana antes de la invasión israelí, Hamas, al haber concluido un acuerdo con la OLP, estaba diciendo de forma tácita que estaba de acuerdo con una solución a partir de dos Estados. La forma en que la BBC abordó la cuestión, dando una visión tan negativa de Hamas, fue ideada para culpar a dicha organización, víctima de los crímenes que Israel, el lobby y EEUU están perpetuando contra los palestinos.

    Según la visión ofrecida por la BBC, el embargo por parte de Israel, el lobby y EEUU no parece impuesto contra un gobierno elegido democráticamente sino contra unos terroristas. Los asaltos israelíes en Palestina preparando la invasión hallan justificación en los hechos del pasado de Hamas, ocultando el provocativo asesinato de 20 civiles durante el sangriento mes de junio pasado. El ‘marco’ de la BBC para analizar la invasión israelí no es más que una clara estratagema contra una nación una vez más colonizada.

    La nueva colonización de Gaza por Israel, los bombardeos y la movilización militar anterior a la captura del soldado israelí son totalmente ignorados en la perspectiva de la BBC. En vez de tener en cuenta esos hechos se nos presenta todo un bobo melodrama de un tercer acto de una ópera al servicio de una salvaje carnicería contra 1.400.000 cautivos palestinos.

    “Eran militantes de Hamas quienes el domingo asaltaron un puesto del ejército en la frontera de Gaza. A la luz del amanecer reventaron un túnel y sorprendieron a la dotación de un pesado tanque. Los atacantes mataron a dos soldados y se llevaron a Gilad Shalit, de 19 años. Y cuando se ven sus fotos en televisión, con su rostro pálido y sus gafas, resulta fácil creer que es tal como se le describe ‘tímido, brillante, con talento para las matemáticas’. Es como el ‘chico israelí de la puerta de al lado’. Y ahora asistimos como testigos de su pesadilla. Está en algún lugar de las profundidades de Gaza, en manos de su más terrible enemigo.” (BBC, 1 de julio de 2006)

    La BBC proyecta la imagen de asesinos árabes de niños surgiendo literalmente del interior de la tierra –auténticos diablos vivos- matando brutalmente a dormidos “niños” de cara pecosa, sin mencionar que, cuando estaban despiertos, habían disparado miles de proyectiles contra Gaza mientras exploraban el horizonte buscando cualquier blanco que se moviera. Hay 9.000 prisioneros palestinos, muchos de ellos civiles y sí, algunos están pálidos o algo más que pálidos debido a la legalizada tortura, un buen número de ellos son más jóvenes que Gilad, algunos llevan gafas, muchos son tímidos y brillantes, con ‘talento para las matemáticas’. Sus familias, por todo el territorio palestino, han vivido la ‘pesadilla’ de las prisiones israelíes, llevan viviéndolo desde uno a veinte años… no sólo unos cuantos días, como el cabo de la dotación del tanque. Hay 300 auténticos ‘niños palestinos de la puerta de al lado’, menores de 18 años, que están pudriéndose en las cárceles israelíes y hay otros miles que se han quedado ciegos y mutilados por los disparos de la artillería real por protestar contra la ocupación. Para los israelíes, la ‘pesadilla israelí’ tiene lugar gracias a los 20.000 dólares estadounidenses de ingresos per capita, para que los dispositivos eléctricos alumbren sus casas, para que tengan piscinas donde tumbarse a la bartola y distraerse a sí mismos de la ‘pesadilla’ de un único soldado israelí, quién, según nos contó la BBC, “está en grave peligro” en manos de “militantes palestinos” asesinos de niños.

    La BBC, sin ironía ni vergüenza, omite mencionar la pesadilla viviente de 1.400.000 habitantes de Gaza sin agua, sin tratamiento de aguas residuales, sin electricidad y sometidos a descargas diarias de artillería y misiles…

    No es difícil ver que la BBC ha incorporado a su narrativa la idea racista sionista de que la vida de un israelí es más valiosa que la de 1.400.000 palestinos, o que la angustia psicológica de los televidentes israelíes es más importante que la de cientos de miles de familias palestinas amenazadas con el exterminio físico.

    Permítaseme decir que la apología que la BBC hace del terrorismo israelí no es peor que la propaganda que nos muestran las noticias del resto de las ilustres publicaciones de los medios dominantes en Estados Unidos.

    Resulta sorprendente, en los reportajes que los medios elaboran sobre la agresión israelí, comprobar el nivel hasta el que pueden llegar para justificar y legitimar los crímenes más atroces, con las imágenes más crudas y el lenguaje más mojigato… Ni el Papa, ni la ‘mascota’ de Occidente, Kofi Annan (Secretario General de Naciones Unidas), ni ningún otro funcionario gubernamental importante –excepto el ministro de Asuntos Exteriores sueco- han alzado un solo grito de indignación ante este crimen contra la humanidad. Eso habla del poder de los lobbies israelíes tanto aquí como en el exterior. Cuando Mussolini invadió Etiopía, la Liga de Naciones se lavó las manos y no hizo nada. Cuando Hitler invadió Checoslovaquia, algunos occidentales gritaron para intentar apaciguar la situación pero no hicieron nada. Pero cuando Israel viola Gaza, Washington y la UE se ponen a jalearle.

    Mientras Israel se concentra en la agresión, el lobby judío se implica profundamente en esa acción y los medios de comunicación se dedican a transmitir el rostro del único militar israelí cautivo, el movimiento por la paz estadounidense está virtualmente muerto frente a la pesadilla palestina.

    Las infames negaciones del poder del lobby judío (por parte de Chomsky, Palast, Albert y un ejército de intelectuales y periodistas progresistas) se verían con dificultades para encontrar intereses alrededor del ‘Omnipotente Petróleo’ enterrado en las arenas y escombros de Gaza. Ni puede tampoco enlazarse el apoyo que el gobierno estadounidense presta a la agresión israelí con ningún “interés geo-político en Oriente Medio”, como defendía el Profesor Steven Zunes. El lobby ha hablado y Washington ha escuchado: Israel está ahí para apoyarle, sus mentiras son verdad, su invasión es defensiva, su ‘angustia’ es real, su vida es una ‘pesadilla’; los ‘otros’ son terroristas.

    La diminuta y superpoblada parcela de tierra palestina está siendo empujada hacia el mar: un pequeño empujón más de las tropas israelíes y caerán masivamente en él.

    ¡Dios bendiga los crímenes israelíes contra la humanidad! ¡Dios bendiga la aquiescencia de Estados Unidos! ¡Dios bendiga al impotente movimiento por la paz estadounidense que antepone cínicas alianzas tácticas por encima de la solidaridad con la humanidad!

    ****Sinfo Fernández, Carlos Sanchis y Beatriz Morales son miembros del colectivo de Rebelión. Sanchis es asimismo miembro del colectivo Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística.

    (Argenpress)

 

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