San Miguel   BUSCADOR
  T.19° H.94% S.T.21°       
Opciones Avanzadas
 
   Domingo, 19 de Noviembre de 2017
Opinión 
Edición: 71 - Fecha: 14 de Oct, del 2002
Poder legislativo: la eterna sospecha

Nuevamente los representantes del pueblo de la cámara de Diputados y Senadores de la Nación se ubican en el ojo de la tormenta pública.

     Las versiones periodísticas del Financial Times sobre supuestos pedidos de coimas de senadores a banqueros para dar marcha atrás a un proyecto que podía perjudicar al poder financiero, la inconclusa investigación sobre las coimas por la Reforma Laboral a mediados de 2000 y las idas y vueltas para no enjuiciar a los integrantes de la Corte Suprema de Justicia, todos estos elementos juntos, siguen poniendo de manifiesto que el poder legislativo en nuestro país sufre una falta de credibilidad casi total.

    Sin embargo en los últimos 25 años del actual régimen socioeconómico que domina a la Nación, instaurado con la Dictadura militar de 1976 y vigente hasta la actualidad, son muchos más los motivos para desconfiar de los legisladores nacionales.

    Con el regreso de la democracia la imagen del poder político no solo era sólida y fuerte, sino que además tenía un contundente respaldo de la población, luego de siete años de tiranía y silencio. Sin embargo es en la Presidencia de Alfonsín donde comienza una serie de hechos que irían transformando esa buena imagen en el repudio actual de la gente para con la mayoría de los legisladores. El más relevante de esos hechos es la aprobación de la ley de obediencia debida, puntal inicial para garantizar la impunidad de los asesinos.

    La década menemista fue un lustro cargado de malos y corruptos representantes, claves para avanzar con la venta del Estado y permitir el descalabro de dos periodos de gobierno que dejaron al país en la ruina. Las polémicas privatizaciones, parte de la "cirugía mayor sin anestesia" del plan neoliberal instalado en Argentina, fue un claro ejemplo de la irresponsabilidad con la que actuaron Diputados y Senadores, sin analizar con profundidad ( o lo que es peor, haciendo la vista gorda) los pormenores de la privatización de los servicios públicos y parte del sistema provisional.

    Las consecuencias de las ventas de activos públicos a manos de capitales privados, a un mal precio y con condiciones flexibles que para colmo no se cumplen, están a la vista de todos.

    En los últimos dos años los escándalos se multiplicaron, o tal vez comenzaron a repercutir cuando antes estaban ocultos a la vista de una sociedad conforme con la ilusoria estabilidad económica. Las coimas para aprobar una ley de flexibilización laboral en el año 2000 produjo el fin de la Alianza, con el sensato alejamiento de Carlos Alvarez ante la falta de voluntad política de De la Rúa para investigar un hecho muy grave. Las nuevas sospechas de coimas solicitadas a banqueros, las jubilaciones de privilegio, el otorgamiento de poderes especiales al ex Ministro Domingo Cavallo durante el año pasado, la falta de decisión orgánica para investigar la deuda externa, el fallido juicio a la Corte... demasiadas razones para desconfiar.

    AQUEL HOMBRE QUE QUIZO CAMBIAR LA HISTORIA
El pasado también demuestra que el poder corrupto de diputados y senadores no es una característica exclusiva de la actualidad. Seguramente la degeneración no alcanzó nunca como ahora a toda la institución, salvo contados casos honrosos, pero nunca faltó el arreglo, la prebenda, el mirar para otro lado.

    Y sí existió una época de nuestra historia muy similar a lo que aconteció desde la llegada de Menem al poder en Argentina, esa fue la famosa "década infame", que en realidad se estiró algo más que diez años. Promediando los años 30´, en medio de fraudes electorales, gobiernos militares y una crisis económica muy dura, la sospecha era moneda corriente.

    En esa etapa hubo un hombre que luchó contra el régimen a capa y espada: el santafesino Lisandro de la Torre. El pacto Roca-Rucimman ponía de manifiesto una vez más la dependencia del país para con el imperio británico. Nuevamente, la voz de Lisandro de la Torre se hizo oír en el senado denunciado la entrega del comercio exterior argentino a los intereses ingleses.

    Negociados con los cupos de exportación de carnes, evasión de impuestos y cohecho son las denuncias puestas de manifiesto obligando a la interpelación del Ministro de Agricultura Luis Dahau. Ante los argumentos irrefutables del senador de Santa Fé, el Ministro solo atinó a insultar y amenazar. Agobiado por la disputa, de la Torre se abalanzó sobre su banca, recibiendo la colaboración de su compañero de bloque, Enzo Bordabehere, quien instantes después recibió un disparo mortal por la espalda, el cual iba destinado a de la Torre.

    El acontecimiento, sumamente conocido, sumió al senador en un profunda depresión que lo empujó a suicidarse en enero de 1939. Como otros grandes hombres que lucharon por el bien de la Patria, su muerte se vio rodeada de tragedia.

    Resaltar el ejemplo de Lisandro de la Torre, un luchador solitario que enalteció el Senado de la Nación, es sin lugar a dudas nuestra obligación para lograr que se vayan todos los que hoy nos sumergieron en el pozo y permitir que una nueva generación de dirigentes permita dar por finalizada la continua sospecha del poder legislativo.

 

VERSIÓN IMPRESA

 

 ENCUESTA
¿que opinas sobre los próximos aumentos que se aplicaran en 2018?
Es justo
Injusto
Votar  Ver resultados  Opiná:Foro
 
 AUSPICIANTES

 

 
 
 Mas Noticias
Administrador del Sitio: Jairo Valencia
Director: José Valencia    Relacionista: Luis Molina E.    Diseño y Programación Web: Diosquez Fernando
Tel: (54-11) 44552022 |  Dirección: Blasco Ibañez 1846 Distrito de San Miguel, Provincia de Buenos Aires, Republica Argentina.  |  E-Mail: info@aquilanoticia.com
www.aquilanoticia.com, Todos los derechos Reservados , Prohibida su reproducción parcial o total sin la autorización de aquilanoticia.com