San Miguel   BUSCADOR
  T.19° H.94% S.T.21°       
Opciones Avanzadas
 
   Domingo, 19 de Noviembre de 2017
Opinión 
Edición: 621 - Fecha: 12 de Jul, del 2005
La guerra del gato y el ratón

Nuevamente el terrorismo ha golpeado al mundo y la aldea global acusó el impacto. Nadie en su sano juicio puede sentirse complacido por estos actos de irracionalidad, ni tampoco mostrarse insensible o indiferente ante el dolor ajeno.

     Pero más allá de la compasión o la indignación que generan estos sucesos tenemos que reflexionar serenamente para no ser arrastrados por opiniones interesadas o discursos oportunistas.

    Los cambios producidos por la globalización desequilibraron al mundo. No estamos ante dos potencias antagónicas que miden sus fuerzas y tratan de mantener el equilibrio. Nos enfrentamos con un avance avasallante de poderes económicos que están arrojando a la mayor parte de la humanidad a la pobreza y que para lograr sus objetivos globalizadores utilizan la fuerza para invadir, someter y humillar a quienes ofrecen resistencia.

    Comenzó la Tercera Guerra Mundial pero esta vez no se miden potencias militares simétricas. Ahora la lucha es desigual, es la guerra de desposeídos contra opulentos, de la tecnología sofisticada contra la astucia primitiva. Es la lucha del gato y el ratón a escala mundial.

    Como en este enfrentamiento participan culturas y religiones diferentes, tratan de embanderarnos para que toda la humanidad desarrolle y polarice sus odios raciales, religiosos o sociales. Pero no debemos caer en la trampa y tomar irreflexivamente partido por uno u otro bando, porque es transitar un camino sin retorno. Tenemos que cuidar de que nuestra compasión sea transparente y cobije por igual a las víctimas inocentes de uno y otro lado.

    Tenemos que conmovernos frente a los inmolados por este ataque irracional en Londres y con el mismo grado de dolor tenemos que compadecernos por los mártires de Afganistán e Irak; tenemos que condenar a las bandas terroristas y con el mismo énfasis a los estados terroristas. Porque si los que nos hallamos en la zona periférica del conflicto no guardamos el equilibrio cerramos la posibilidad a un futuro de paz.

    Cuando llora una madre británica a su hijo muerto sus lágrimas no se diferencian de las de una madre irakí frente al cadáver del suyo. El dolor no tiene banderas, no reconoce ideologías, no respeta fronteras, no es patrimonio de una cultura. El dolor nos iguala porque estamos hechos de la misma materia. Como dijo San Pablo en Atenas “Dios de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres para que habiten sobre toda la faz de la tierra.”

    Estamos ante una espiral de violencia. Se cumple la tercera ley de Newton, acción y reacción se van potenciando en forma alarmante. El final es imprevisible, pero catastrófico. Dos fundamentalismos de distinto origen pero idéntica metodología están llevando a la humanidad al borde del abismo.
Bush y Bin Laden son las dos caras de una misma moneda. Ambos apuestan por el camino de la violencia y la irracionalidad. Ninguno de los dos está dispuesto a rever sus proyectos o reconsiderar sus procedimientos. Renunciaron a la racionalidad y solo piensan en la aniquilación del rival.

    Londres es un hito más en esta escalada destructiva. Es la anécdota más reciente de una historia tenebrosa. Como occidentales podemos inclinar la balanza hacia nuestro lado, ver la maldad únicamente en la vereda de enfrente, santificar nuestra violencia y demonizar la del adversario. Creer que es un enfrentamiento de ángeles y demonios, de santos y réprobos. Se nos puede empañar el cristal a través del cual vemos la realidad. Y eso es lo que tenemos que evitar.

    No es fácil mantener la calma y conservar el equilibrio en medio de esta contienda. Las ideologías, la afinidad cultural y la identidad religiosa presionan para que asumamos como propia una de las violencias. Pero si nos polarizamos identificándonos con una bando cerramos el camino a la paz.
La paz siempre es posible, pero para alcanzarla no tiene que cegarnos el odio porque necesitamos ver al adversario como prójimo y tratar de entender sus razones. Solo así se desactiva el mecanismo que potencia la violencia y se alcanza la concordia.

    Y porque la paz siempre es posible, hoy tenemos que hacer resonar en nuestro interior las antiguas palabras del Sermón de la Montaña: “Bienaventurados los pacificadores ...”

    
Salvador Dellutri

 

VERSIÓN IMPRESA

 

 ENCUESTA
¿que opinas sobre los próximos aumentos que se aplicaran en 2018?
Es justo
Injusto
Votar  Ver resultados  Opiná:Foro
 
 AUSPICIANTES

 

 
 
 Mas Noticias
Administrador del Sitio: Jairo Valencia
Director: José Valencia    Relacionista: Luis Molina E.    Diseño y Programación Web: Diosquez Fernando
Tel: (54-11) 44552022 |  Dirección: Blasco Ibañez 1846 Distrito de San Miguel, Provincia de Buenos Aires, Republica Argentina.  |  E-Mail: info@aquilanoticia.com
www.aquilanoticia.com, Todos los derechos Reservados , Prohibida su reproducción parcial o total sin la autorización de aquilanoticia.com