San Miguel   BUSCADOR
  T.19° H.94% S.T.21°       
Opciones Avanzadas
 
   Sábado, 18 de Noviembre de 2017
Opinión 
Edición: 516 - Fecha: 28 de Dic, del 2004
Burocracia navideña

La historia se parece peligrosamente a un cuento tradicional de navidad con final feliz. Pero plantearla como si fuera un milagro de noche buena sería empequeñecerla.

     Todo comenzó con una carta de lectores aparecida en el diario La Nación el 24 de diciembre. Se trataba de Antonia, una niña de diez años, a quien sus padres embarcaron hace poco más de un año en un ómnibus y le dijeron que no volviera más a su casa. El chofer, enterado por la niña de su situación, la dejó en custodia a la Gendarmería y fue internada en el Hogar Conscripto Bernardi de Entre Ríos. Cuando contactaron a los padres éstos persistieron en su postura de deshacerse de ella. Como consecuencia del trauma recibido la niña no habló durante cuatro meses.

     La Dra. Diana Bichachi, abogada, que estaba tramitando la adopción de un bebé entró en contacto con Antonia, se encariñó con ella y decidió hacer los trámites para adoptarla. Hizo todas los gestiones para que pudiera pasar la navidad con ella. Los resultados dejamos que ella misma los cuente:

    Viajé el 18, junto con mi madre de 81 años, a buscarla. La encontré transformada de felicidad; nos esperaba en la puerta con una botellita adornada por ella para regalarme y escuché por primera vez el sonido de su risita infantil. Duró poco, el 20 a las 12, a escasos minutos de subir al micro que la traería conmigo a Buenos Aires, el Consejo del Menor nos informó que el juez no había autorizado el viaje. Perdido el micro, hice gestiones durante toda la tarde para revertir la situación -sin éxito- y cuando a la noche, obligadas, debimos regresar solas y angustiadas, dejamos a Antonia llorando desconsoladamente.

     El juez que tomó la determinación es el Dr. Roberto Esquenon, del Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial, de Esquina, provincia de Corrientes le negó esta posibilidad.

    La Dra. Bichachi se movilizó y, entre otras cosas, escribió una carta a La Nación. La repercusión periodística hizo que el caso se reviera a toda velocidad y finalmente Antonia tuvo una Navidad llena de calor de hogar.

    Hasta aquí la historia puede ser un maravilloso cuento de Navidad. Pero deja al desnudo la insensibilidad y burocracia que impera en la justicia argentina. El juez de menores tiene en sus manos el destino de muchas vidas que forman parte del futuro del país. Son seres a los cuales circunstancias adversas colocan en situación de riesgo durante la etapa crítica de la infancia. La sociedad espera que el magistrado que entienda en estas causas tome conciencia de la responsabilidad que le cabe, sabiendo que en sus manos no hay solamente expedientes, sino PERSONAS.

    ¿Qué había mediado entre la primera decisión negativa y el permiso otorgado con posterioridad? ¿Qué nuevos elementos se agregaron al expediente? ¿Qué alternativas surgieron para que el juez Esquenon cambiara su actitud?

    Es fácil imaginar como se firmó la negativa. Ante la posibilidad de cambiar – y cambio siempre significa riesgo – era preferible no innovar. Era más cómodo condenar a Antonia a la tristeza de la soledad entre cuatro paredes durante las navidades que analizar el pedido, entrevistarse con la menor, pedir información a las autoridades del hogar, conversar con la Dra. Bichachi y tomar una decisión inteligente.

    El Dr. Roberto Esquenon, evidentemente un burócrata de la justicia, trabaja con expedientes. No sabe cómo funciona el alma de un niño, ni como repercuten en la vida las injusticias sufridas en la infancia. Tenía delante de él la alternativa de redimir a una niña del desconsuelo o acrecentar su resentimiento contra la sociedad. Eligió el camino más fácil.

    Retrocedió cuando vio que la prensa publicitaba su disparate y la opinión pública lo condenaba. El permiso concedido no es un acto humanitario sino egoísta, porque el Dr. Esquenon no quiso con esta medida salvar a Antonia, sino protegerse a él mismo.

    Esta historia no es un bello cuento de Navidad. Es una triste historia que refleja la baja calidad de nuestros magistrados y la forma en que se maneja la justicia en nuestro país.

    ¿Podemos los argentinos darnos el lujo de tener un juez de menores de estas características?

    ¿Qué organismo abrirá la instancia necesaria para que el Dr. Esquenon sea removido de su cargo?

     ¿Cuántos burócratas como él hay en la justicia argentina?

    Dios quiera que Antonia encuentre el calor humano que necesita junto a la Dra. Bichachi, recupere su fe en la vida y sea una niña feliz.

    Salvador Dellutri

 

VERSIÓN IMPRESA

 

 ENCUESTA
¿que opinas sobre los próximos aumentos que se aplicaran en 2018?
Es justo
Injusto
Votar  Ver resultados  Opiná:Foro
 
 AUSPICIANTES

 

 
 
 Mas Noticias
Administrador del Sitio: Jairo Valencia
Director: José Valencia    Relacionista: Luis Molina E.    Diseño y Programación Web: Diosquez Fernando
Tel: (54-11) 44552022 |  Dirección: Blasco Ibañez 1846 Distrito de San Miguel, Provincia de Buenos Aires, Republica Argentina.  |  E-Mail: info@aquilanoticia.com
www.aquilanoticia.com, Todos los derechos Reservados , Prohibida su reproducción parcial o total sin la autorización de aquilanoticia.com