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   Domingo, 19 de Noviembre de 2017
Opinión 
Edición: 266 - Fecha: 12 de Nov, del 2003
No solo es una cuestion de hombres

El 10 de Diciembre de 1983, con demostraciones de júbilo popular, Raúl Ricardo Alfonsín asumió la presidencia de la Nación. Heredaba una crítica situación económica, las graves secuelas de la lucha contra la subversión, la derrota de Malvinas.

     Mientras esto ocurría en el ámbito Nacional, en lo Provincial, ganaba Armendariz, aunque la U.C.R. tendría una corta presencia en la Provincia de Buenos Aires. Pues en el año 1987 el Dr. Antonio Cafiero gana las elecciones provinciales y desde ese momento el P.J. gobierna sin interrupciones.

    La Provincia de Buenos Aires ha sido gobernada por el Partido Justicialista desde el año 1987, en ella han actuado diferentes gobernadores, de un mismo partido, pero con distintas tendencias o posturas políticas.

    El Partido Justicialista en la Provincia de Buenos Aires no supo, o no quiso, interpretar las demandas que exigía y exige la sociedad.

    La vorágine con que fue evolucionando el mundo, llevó a la Argentina a la necesidad de insertarse en el Nuevo Orden Internacional; y en este contexto, los problemas de Buenos Aires se irían agudizando, de tal manera que llevaría a la Provincia que aporta casi el 40% de P.B.I. de la Nación, al mayor caos económico y social, del Siglo XX.

    De ésta manera, durante la pasada década de los 90, se puede afirmar que hubo decadencia moral, entendida ésta como el resultado de que en la sociedad, priven los intereses individuales, por sobre los sociales.

    El P.J. fue el que engendró una serie de graves problemas, los cuales hicieron que la Provincia de Buenos Aires no vuelva a ser la misma. Esos problemas fueron: la decadencia moral, la decadencia económica, y su consecuente correlato en sus consecuencias más visibles: el deterioro en la salud, la educación, la seguridad y el empleo.

    Para ser claros, hay que distinguir dos cuestiones, y dos sectores, para buscar las razones de esta cruda realidad en que esta inmersa nuestra provincia: Por un lado están las víctimas, y por el otro los victimarios.

    En los primeros incluiremos a los millones de bonaerenses que deambulan por la geografía de estas pampas, con una marca a fuego "sin futuro".

    Desde los niños y jóvenes condenados a la degradación cultural y educativa; a los enfermos de inseguridad que sanan en sus casas presos, mientras los delincuentes gozan de la más absoluta garantía de libertad e impunidad; a los enfermos que deben afrontar sus carencias en hospitales cuya suerte depende más de la mano de Dios que de la ciencia; envolviendo a los miles de piqueteros rehenes de un juego macabro; y porque no también a aquellos, que ocupan la dirigencia media de los partidos políticos, anteriormente mencionados.

    Todos conforman un cuadro espectacular, solo asimilable a un inmenso Titanic, donde los victimarios, ponen sus caras petridas intendando explicar lo inexplicable, mientras escuchan en la cubierta los sones de una cumbia villera.

    Este grupo homogéneo y compacto de dirigentes encumbrados de la U.C.R. y P.J. bonaerense, son quienes no supieron comprender cuales eran las necesidades de la población, no supieron realizar gestión política, entendida ésta como la correcta administración del Estado.

    La pobreza comenzó a hacerse notar en nuestra provincia, la exclusión social se agudizo, y la marginalidad está en franco ascenso. Los cambios en la educación fueron un fracaso debido a la poca sensatez con que fueron implementados.

    Los piqueteros fueron creciendo en masa, y comenzaron a expresar sus ideas y a exigir cambios de fondo, pero el modo de llevarlas a cabo es aborrecido por unos y tolerado por otros. El gobierno provincial no supo controlar a los grupos más exaltados y se concluyo en episodios de violencia con víctimas fatales.

    Hoy estamos indefensos ante la creciente ola de inseguridad que registra nuestra provincia, los planes implementados hasta este momento fueron un fracaso, sumado a esto, la mala imagen que sufre la institución policial de Buenos Aires, conllevan un cuadro dramático, donde nuestras vidas, y nuestros futuros no dependen del libre albedrío enmarcado por el orden y el respeto, sino por el ejercicio sistemático de la libertad a la criminalidad.

    El P.J. Provincia de Buenos Aires llevo a nuestro territorio a la degradación total, pues no supo interpretar las demandas ciudadanas, de esta manera la mediación política fracaso, pues ésta ocurre cuando el sistema político procede a convertir o transformar en productos, las demandas provenientes de su ambiente. Además fracasa en una de las tareas principales de los partidos políticos que es armonizar los intereses de todos los sectores sociales en alternativas de política general.

    Por esto y por otras cuestiones durante estos últimos 20 años de democracia, la Provincia de Bs.. As. tuvo 20 años de degradación, donde los responsables son pocos, sus rostros visibles, y su compromiso es transparente como el agua, que de golpe deja ver en el fondo del mar a una suerte de corales, que nunca merecimos tener.

    Por lo expuesto he decidido presentar mi renuncia indeclinable al Partido Justicialista de la Pcia de Buenos Aires.-

    Hugo Sirio. (MECOM Producciones).

 

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