San Miguel   BUSCADOR
  T.19° H.94% S.T.21°       
Opciones Avanzadas
 
   Sábado, 18 de Noviembre de 2017
Opinión 
Edición: 1433 - Fecha: 13 de Ene, del 2009
NUEVAMENTE EL HAMBRE

La Argentina sigue perdiendo terreno en su lucha contra el hambre, la desnutrición infantil que vive gran parte del país es causa de la pobreza y falta de educación. El clientelismo que impera es el certificado de su condena. Nada conmociona más al hombre que la muerte de un niño por desnutrición, provoca un sentimiento de perplejidad.

     En la Argentina, tres millones de hombres pasan hambre.

    Mueren por día 25 recién nacidos. El 52 % de los menores viven con padres con inserción laborable precaria. El 47 % no tiene cobertura médica. El daño que se les causa, no solo significa dolor y tristeza, sino que hipoteca el futuro de la sociedad. La permanencia de esta situación resulta incompatible con un pretendido desarrollo económico.

     Las provincias que evidencian los niveles más alarmantes en este cuadro social son aquellas que, a nivel general presentan, las tasas más elevada de pobreza e indigencia y marcan el rasgo central de esta problemática social. En algunas provincias la pauperización de la vida de los menores llega a valores alarmantes. Las de mayor deterioro infantil son: Chaco, Corrientes, Formosa, Santiago del Estero, Misiones, Tucumán, San Juan, Catamarca, Entre Ríos, La Rioja y Buenos Aires, aunque las restante muestran también cuadros sociales muy deteriorados.
Las dramáticas imágenes de niños muriendo de hambre en un país rico como la Argentina -que alguna vez fuera considerada el granero del mundo-, es tema de investigación por especialistas que buscan develar un proceso que escapa a toda lógica. La riqueza de una tierra con interminables extensiones cubiertas de trigo, rica en pastura, incomparables plantaciones de frutas y hortalizas, infinita variedad de peces de mar y río, se contraponen a grandes porciones de seres que no tienen que comer.

     ¿Cuál es la causa de esta dicotomía? Con una política asistencialita, se ha matado al hombre productivo, se instituyó en él la idea de que el maná debe bajar del gobierno sin esfuerzo alguno para conseguirlo. Nace así una fantasía que anula el desarrollo y el conocimiento que históricamente había llevado al país a una situación de privilegio con la esperanza de buscar más y mejores horizontes. La Argentina ha perdido su rumbo, comienza a vivir de sueños mágicos.

     La política asistencialista que se implementa no cumple con los requisitos nutricionales que necesitan las poblaciones desnutridas; cubren en el mejor de los casos con un pequeño porcentaje de la verdadera alimentación. Las causas de esta situación se deben atribuir a la destrucción del Estado y a las ideas maquiavélicas de una clase política a la que no le interesa el pobre y a través de sus punteros le entregan un plato de comida para que luego los voten.

     La situación planteada ha dado lugar a una Nación en la que no prima el esfuerzo y que no ha sabido consolidar la cultura del trabajo. Sus ciudadanos se recuestan en el sueño de que el país le debe ofrecer todo, sin tener que luchar para lograrlo. Se llega así a tristes guarismos: en la década del 70 la pobreza en el país era del 8 %, treinta años después esa cifra ascendía al 54 %. La Argentina es el país que en breve tiempo más se ha empobrecido dentro del consenso de América Latina y el Caribe. Las cifras enunciadas son frías y no dan cuenta del deterioro social e institucional, ni la dificultad que se le presenta a la democracia para trazar su camino.

     En el proceso que se vive, no se distinguen entre nuevos pobres y viejos pobres, entre pobres y marginales, no se toman en cuenta las conmociones sociales que la pobreza y la marginalidad pueden generar. Tampoco se precisa qué tanto pobres como ricos, medran por necesidad o conveniencia con las oportunidades que ofrecen la corrupción instalada en el país
Pero valga la salvedad, la Argentina produce alimentos para 330 millones de personas, nueve veces la población total del país, pero la gente pobre muere de hambre, muchas veces producto de las políticas económicas que se han implementado en los últimos treinta años, apegadas a lo instantáneo y a la corrupción, siempre renovables.

En busca de retornar a los cauces normales, se debe enseñar al hombre a recuperar su espíritu productivo, terminando así con una población desguarnecida, que ha abandonado los oficios, la escuela de verdadera formación intelectual y social que enseñaba la importancia del trabajo como fuerza motriz.

El Estado debe ser ejecutor de soluciones, pero a su vez la sociedad no puede permanecer ajena, quienes tienen responsabilidad dirigencial deben colaborar y seguir de cerca la acción oficial. El hambre es consecuencia de la pobreza extrema, hija de la falta de educación y oportunidades para vastos sectores de la población, para quienes las políticas clientelistas no serán solución, sino su condena
Guillermo César Vadillo

 

VERSIÓN IMPRESA

 

 ENCUESTA
¿que opinas sobre los próximos aumentos que se aplicaran en 2018?
Es justo
Injusto
Votar  Ver resultados  Opiná:Foro
 
 AUSPICIANTES

 

 
 
 Mas Noticias
Administrador del Sitio: Jairo Valencia
Director: José Valencia    Relacionista: Luis Molina E.    Diseño y Programación Web: Diosquez Fernando
Tel: (54-11) 44552022 |  Dirección: Blasco Ibañez 1846 Distrito de San Miguel, Provincia de Buenos Aires, Republica Argentina.  |  E-Mail: info@aquilanoticia.com
www.aquilanoticia.com, Todos los derechos Reservados , Prohibida su reproducción parcial o total sin la autorización de aquilanoticia.com