San Miguel   BUSCADOR
  T.19° H.94% S.T.21°       
Opciones Avanzadas
 
   Sábado, 18 de Noviembre de 2017
Opinión 
Edición: 1331 - Fecha: 4 de Ago, del 2008
Cuando la corrupción mata

El 29 de julio pasado se cumplieron ocho años del suicidio del Dr. René Favaloro. “A mí me ha derrotado esta sociedad corrupta que todo lo controla” escribió poco antes de concretar la trágica decisión. Si algo quedó bien claro con su muerte fue que la corrupción en nuestro país alcanza niveles letales.

     Atrás quedaba una vida de logros profesionales que lo catapultaron a la fama. Entre los años 1962 y 1967 había trabajado como residente en la Cleveland Clinic de los Estados Unidos. Allí inventó el by-pass aortocoronario, que salvó y sigue salvando miles de vidas y dividió a la cirugía cardiovascular en un antes y después de Favaloro.

     Hace ocho años perdíamos a quien fuera uno de los últimos referentes éticos de nuestra sociedad. Lo forzaron a esa decisión extrema, que no comparto pero trato de comprender, la presión de un gobierno corrupto, funcionarios mediocres y colegas venales. Los motivos que colmaron la paciencia del ilustre médico fueron breve y claramente descriptos en las declaraciones del Juez Julio Cruciani, publicadas ocho días después de la muerte. Entre otras denunció que el Estado estaba demandando a la Fundación Favaloro por infracción a la ley tributaria ya que debía aportes previsionales; PAMI le debía a la Fundación una suma muy superior, pero como no había un mecanismo compensador el Dr. Favaloro iba a ser citado por la justicia. Este es un país que le pega al que hace algo, decía el Juez Cruciani, y en este caso iban a manosear a un hombre de un enorme prestigio.

     La razón por la cual PAMI no le liquidaba la deuda la dio en su carta ológrafa dejada a sus amigos: El PAMI tiene una vieja deuda con nosotros (creo que desde el año 94 o 95) de 1.900.000 pesos; la hubiéramos cobrado en 48 horas, si hubiéramos aceptado los retornos que se nos pedían (como es lógico no a mí directamente).

     En otro párrafo dice: Nos hemos negado sistemáticamente a quebrar los lineamientos éticos, como consecuencia jamás dimos un solo peso de retorno. Así obras sociales de envergadura no mandaron ni mandan sus pacientes al Instituto. ¡Lo que tendría que narrar de las innumerables entrevistas con los sindicalistas de turno! Manga de corruptos que viven a costa de los obreros, coimean fundamentalmente con el dinero de las obras sociales que corresponde a la atención médica.

     Esta denuncia no era nueva, ya la había hecho en un reportaje al diario La Nación en 1993 cuando denunció “todo cirujano que implanta una válvula o coloca un marcapasos recibe retorno” En aquella oportunidad se convulsionó todo el ambiente profesional, pero él siguió hablando del ana-ana, una forma despreciable de la corrupción que sigue imperando en el “mercado” de la salud.

     Contaba, decepcionado, en un congreso médico, que muchos de sus colegas, cuando un paciente necesitaba cirugía y pedía que lo derivaran al Dr. Favaloro, le decían “¿Cómo? ¿No sabe que el Dr. Favaloro no opera más? Pero lo voy a derivar a otro profesional de absoluta confianza” Y lo enviaba a quienes retornaban el ana-ana.

     En Argentina la corrupción derrota y mata. En uno de los párrafos finales de la última carta, fechada el mismo día de su muerte a las 14.30 hs. trata de explicar la razón de su crisis: Quizás el pecado capital que he cometido, aquí en mi país, fue expresar siempre en voz alta mis sentimientos, mis críticas, insisto, a esta sociedad del privilegio, donde unos pocos gozan hasta el hartazgo, mientras la mayoría vive en la miseria y la desesperación. Todo esto no se perdona, por el contrario se castiga. Me consuela el haber atendido a mis pacientes sin distinción de ninguna naturaleza. Mis colaboradores saben de mi inclinación por los pobres, que viene de mis lejanos años en Jacinto Arauz.

     Estoy cansado de luchar y luchar, galopando contra el viento como decía Don Ata. No puedo cambiar.

     Por supuesto que al conocerse su deceso los enanos morales se deshicieron en ditirambos y no les alcanzaban las palabras para laurearlo. Sartre decía que las ratas se acercan siempre al león muerto. La historia se repetía. En la década del ’30 fue Lisandro de la Torre arrastrado por el alud de la corrupción política, ahora era René Favaloro.

     ¿Y las ratas? Ocupando escaños y apoltronándose en los mullidos sillones del poder, llenándose la boca con palabras como “honestidad” y “honradez”, simulando estar del lado de los pobres y contra la corrupción. Pero siguen siendo ratas.

Salvador Dellutri

 

VERSIÓN IMPRESA

 

 ENCUESTA
¿que opinas sobre los próximos aumentos que se aplicaran en 2018?
Es justo
Injusto
Votar  Ver resultados  Opiná:Foro
 
 AUSPICIANTES

 

 
 
 Mas Noticias
Administrador del Sitio: Jairo Valencia
Director: José Valencia    Relacionista: Luis Molina E.    Diseño y Programación Web: Diosquez Fernando
Tel: (54-11) 44552022 |  Dirección: Blasco Ibañez 1846 Distrito de San Miguel, Provincia de Buenos Aires, Republica Argentina.  |  E-Mail: info@aquilanoticia.com
www.aquilanoticia.com, Todos los derechos Reservados , Prohibida su reproducción parcial o total sin la autorización de aquilanoticia.com